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DELITO DE DIFAMACIÓN COMETIDO A TRAVÉS DEL INTERNET

Foto: Dar un ¨ME GUSTA A: www.facebook.com/oratoriademostenesFue publicado en www.poderpolitico.infoDELITO DE DIFAMACIÓN COMETIDO A TRAVÉS DEL INTERNET POR: MARCELINO ANTONIO AGAPITO MANCOPODER POLÍTICO: Estamos en la época de la "revolución digital", en un escenario de cambios y al frente de una avalancha de delitos de difamación mediante el uso del Internet, que conlleva a buscar establecer si existe o no una adecuada protección del bien jurídico honor en el Perú, tomando especialmente en cuenta la afectación del honor y la reputación de las personas. ¿QUÉ ES INTERNET?Técnicamente, Internet no es una entidad física o tangible. Se trata de pequeñas Redes de Area Local (LAN o Local Área Network), Redes de Área Metropolitana (MAN o Metropolitan Área Network) y grandes Redes de Área Amplia (WAN o Wide Área Network),que conectan a los sistemas informáticos de miles de organizaciones en el mundo.Puede ser usado como herramienta de acceso a información de contenido inmensamente valioso, con enormes alcances en el ámbito del arte, la cultura, la ciencia y el desarrollo personal. De igual modo la libre expresión, la educación y el comercio alcanzan hoy en día en el Internet un medio invaluable e interactivo a nivel mundialEl internet está dotado de un enorme potencial para afectar anónima y casi incontrolablemente la reputación de las personas, debido a que hace posible una difusión masiva, simultánea y de alcance global. Estas características parecen aún no estar identificadas apropiadamente en nuestro país, generando una confusión doctrinal respecto al concepto de medio de comunicación social.Un estudio elaborado por la empresa Nielsen en abril de 2002 revela que en el mundo, mensualmente un usuario navega en el Internet aproximadamente 10 horas y 14 minutos, visitando unas 826 páginas en cerca de 47 Sitios Web. Pero eso es un promedio. Estudios de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Comercio Electrónico revelan que durante en los últimos 10 años el inernet pasó a ser el  arma más sofisticada del desarrollo humano. Las principales razones son de orden educativo, comercial, laboral o simplemente recreativo. Sea como fuere, lo cierto es que ésta espectacular y veloz masificación en el uso de Internet ha venido aparejada por la reproducción OnLine de casi todos los comportamientos humanos, tanto de los más elogiosos como de los más repudiables.LOS DELITOS CONTRA EL HONOR EN LA LEGISLACIÓN PERUANA El Artículo 132 del Código Penal peruano, en la parte final se refiere a la agravante del delito de difamación cometido por medio de libro, la prensa u otro medio de comunicación social. Este tipo de delitos tiene como elementos objetivos: que el agente atribuya a una persona un hecho, cualidad o conducta que perjudique su honor o su reputación, que exista la posibilidad de difusión y publicidad de las imputaciones, que el delito se cometa por medio de libro, prensa u otro medio de comunicación social (asimismo, este hecho se agrava si la difamación se refiere al hecho previsto en el artículo 131 del CP ) . POSICIONES DE MAGISTRADOS, JUECES Algunos magistrados pueden estar de acuerdo con que Internet integra la hipótesis agravada del artículo 132 del Código Penal ( cualquier otro medio de comunicación social. Otros tendrán una respuesta decididamente negativa amparados en el principio de legalidad vigente en materia penal y de la interdicción de analogía in malam partem a él conexo. Las diferencias técnicas impiden cualquier posibilidad de extensión analógica a Internet. Prensa o impresos, para los fines de ley, son consideradas todas las reproducciones tipográficas o, de otra forma, obtenidas con medios mecánicos o físico-químicos, en cualquier modo destinados a la publicación. No se refiere en modo alguno a las comunicaciones efectuadas vía Internet, ni mediante una interpretación extensiva, que de todos modos debe moverse en el ámbito del tenor literal posible de la norma.Si se quiere equiparar el Internet a cualquier otro medio de comunicación social tendría que recurrirse a la aplicación analógica, fundamentada en la identidad de la ratio legis, prohibida en materia penal, pero basada en la profunda afinidad que las comunicaciones difamatorias vía Internet conllevan respecto a la comunicación a través de la prensa. La confusión puede venir del lado en que Internet tiene como destino la difusión a un número indeterminado de personas y, de otro, el carácter de publicidad permanente y objetividad que, incluso en este caso, asume la ofensa, permaneciendo la comunicación denigratoria en el sitio web a disposición del público, ya que no es cancelada, con lo que puede ser fácilmente descargada al ordenador de cualquiera que se conecte al sitio web.Análogas observaciones pueden efectuarse en materia de transmisiones televisivas o radiofónicas.Al margen de las diferentes modalidades de transmisión, vía ondas en el caso de la radio o la televisión, o por cable (a través de la conexión telefónica y con el módem) en el caso de Internet, e incluso considerando la posibilidad de transmisiones televisivas a través del cable y telemáticas a través de satélite u ondas, en cualquier caso parecen mantenerse las diferencias técnicas, que impedirían cualquier posibilidad de extensión analógica a Internet. Si bien se halla ausente una definición precisa de "transmisión radiotelevisiva" y la concreción del ámbito de aplicación de la relativa normativa es problemática –prescindiendo de las diferencias técnicas caracterizadoras de los diversos medios de comunicación– la palabra “servicio público “ o “servicio público esencial “ , a la cual se encuentran sometidas las transmisiones radiofónicas y televisivas , es lo que marca la diferencia con las comunicaciones en Internet.La norma es que la difusión circular de programas radiofónicos vía aérea (ondas) o, a escala nacional, a través de hilo y de programas televisivos mediante ondas, o, a escala nacional, vía cable y con cualquier otro medio constituye servicio público esencial y con carácter de interés general, en cuanto viene a ampliar la participación de los ciudadanos y coadyuva al desarrollo social y cultural del país, de conformidad a los principios sancionados en la ley.Este servicio es por lo tanto, competencia exclusiva del Estado. La reserva competencial al Estado, justificada al menos originariamente sobre la base del presupuesto de la limitación de la banda de frecuencia disponible para la transmisión, conlleva que los sujetos privados puedan acceder sólo previa "concesión". Internet es un medio de comunicación “democrático” e interactivo. Internet es, en cambio, un medio de comunicación "democrático", básicamente porque está a disposición de cualquiera con recursos relativamente modestos, consintiendo además en una relación interactiva entre quienes transmiten y quienes reciben.Como elemento subjetivo el dolo o conciencia y voluntad de la realización del tipo objetivo. Adicionalmente el móvil o “animus difamandi” , elemento de tendencia interna trascendente , distinto a dolo , que implica la especial intención de dañar el honor y la reputación de una persona..El honor, es un bien jurídico de por sí complejo e impreciso. No obstante ello, es casi consensual abordarlo desde dos puntos de vista: uno subjetivo y otro objetivo. El primero se refiere a la autovaloración y sentimiento de la propia dignidad, el segundo es lo que se denomina reputación y supone el aprecio que hacen otros de nuestra personalidad.Los delitos contra el honor previstos en el Código Penal Peruano pueden ser realizados tanto comisiva como omisivamente, no admiten forma culposa, situación bajo la cual se les considera atípicos y no punibles por carecer de dolo. Es decir, requieren conciencia y voluntad para realizar el tipo objetivo. En la actual Legislación Peruana, son tres las conductas tratadas de forma independiente: Injuria, Calumnia y Difam
ación. De acuerdo al artículo 130 del Código Penal Peruano de 1991 el delito de injuria consiste en ofender o ultrajar a una persona con palabras, gestos o vías de hecho. Asimismo, el artículo 131 de la misma norma define la calumnia como la falsa imputación de un delito. En ambos casos se afecta directamente el honor subjetivo. Por el contrario, la difamación se orienta hacia el honor objetivo y se concreta en atribuir a una persona un hecho, cualidad o conducta bajo tres circunstancias vinculantes: a.- Perjudicar el honor o reputación.- Hacerse ante varias personas, reunidas o separadas y c.- Ser difundida. Además, la difamación puede comportar circunstancias agravantes previstas en el segundo y tercer párrafo del mismo artículo 132. La primera de ellas toma atención en la calidad de la imputación (si se trata además de una calumnia) y la segunda se ocupa del medio empleado (si se trata de libro, prensa u otro medio de comunicación social).El artículo 133, identifica a las ofensas con ánimo de defensa judicial, las críticas artísticas y las apreciaciones en cumplimiento defunción pública, como conductas atípicas en lo referido a injurias y difamación. Por otra parte, el Código Penal Peruano desarrolla sólo para los casos de difamación lo que doctrinariamente se conoce como la "exceptio veritatis" en sus artículos 134 y 135. Algunos doctrinarios precisan que "en principio es inadmisible la prueba de la verdad imputada y ésta es sólo producto de una condición excepcional”. Sólo se puede probar la verdad de las imputaciones cuando el autor ha actuado defendiendo causa pública o el ofendido es Funcionario Público, procesado por la justicia o así lo solicita en calidad de querellante. De darse este supuesto el autor quedará exento de pena. Peña Cabrera puntualiza que"…el hecho que ha realizado el autor es típico, antijurídico y culpable, aunque el legislador por razones de política criminal, considere que no debe castigar"La criminología moderna se ha visto súbitamente alimentada con la aparición de hackers, crackers, cyberpunks, phreakers, sniffersy otros sujetos que en base a sus conocimientos informáticos vulneran claves, acceden a bases de datos privadas, asumen identidades virtuales falsas, violan correspondencia electrónica, roban fondos de cuentas bancarias ajenas, distribuyen virus informáticos, pornografía infantil o mensajes de contenido difamatorio, calumnioso, injuriante y extorsivo.Es muy poco lo avanzado, tenemos a Fidel Rojas Vargas que nos reseña que en el Perú, nuestro Código Penal vigente desde 1991 reguló -de modo pionero para América Latina-"las hipótesis de hurto electrónico, telemático y de abuso en el empleo de claves secretas. (Art.186 inciso3 del 2do. Nivel punitivo)". Posteriormente, a iniciativa del Congresista Jorge Muñiz- el Congreso de la República aprobó en julio del 2000 la Ley 27309 y adicionó al Código Penal Peruano el Capítulo X sobre Delitos Informáticos tipificando dos nuevas figuras: Utilización y acceso indebido a bases de datos con fines delictivos múltiples y el Daño o sabotaje informático (artículos 207-A y 207-B respectivamente).Pero éstos avances, siendo relevantes aún no son suficientes. En nuestro país ya se han presentado algunos casos de uso del Internet para afectar la reputación y el honor tanto de personas naturales como jurídicas, afectando especialmente a personajes públicos -siendo estos principalmente artistas, políticos y deportistas-Por tanto, es urgente un análisis sistemático, especialmente por parte de nuestros legisladores, magistrados y penalistas a fin de identificar las características singulares del Internet desarrollado una posición doctrinaria y legislativa consistente para una adecuada protección del honor y reputación de las personas, derecho fundamental plasmado en normas supranacionales.Me interesa remarcar una idea básica: "Internet se caracteriza por su no regulación legal o por la imposibilidad de ser normada localmente, conforme al ordenamiento jurídico de un Estado determinado. Internet no respeta límites geográficos y no reconoce fronteras territoriales o jurisdicciones estatales. Ella es "aterritorial", y constituye una realidad virtual que teóricamente sólo podría llegar a regularse mediante Tratados Internacionales acordados por diversos Estados"CONCLUSIONES Tal vez sea útil reformar la normatividad para adecuarla a los tiempos de Internet, tratando de llenar el salto abismal entre la realidad normativa y medios de comunicación modernos.Se requiere introducir una figura nueva y autónoma de delito de difamación en el artículo 132° del Código Penal peruano.Textualmente se menciona “si el delito se comete por medio del libro, la prensa u otro medio de comunicación social…” Se requiere enriquecer la norma con las nuevas modalidades de ejecución, respectivamente, de los "medios radiotelevisivos, telemáticos, audiovisuales o cualquier otro medio de difusión",En síntesis, el delito de difamación “por cualquier otro medio de comunicación social “subsistiría si es cometido a través de los medios comúnmente aceptados como la radio y la televisión, pero no es subsumible las transmisiones informáticas o telemáticas o las comunicaciones vía Internet.Una reforma del artículo 132° del Código Penal, in fine, trataría de agotar las posibles variantes de actuación en este tipo de comportamientos delictivos mediante una amplitud de tal calibre que conjure la rápida obsolescencia causada por la eventualidad de ulteriores tecnologías innovadoras y hoy desconocidas, pero con el riesgo de colisionar con el principio de taxatividad y la prohibición de analogía. Los países a partir de los años noventa han introducido o reformulado sus legislaciones creando o reformando los tipos penales dirigidos a controlar los nuevos comportamientos ilícitos, desarrolladas mediante el uso de sistemas informáticos y telemáticos. El Perú no puede quedar rezagado y los legisladores deberían trabajar en alimentar con elementos jurídicos más contundentes para llenar el gran vacío del sistema legislativo en la materia, lo cual no implica tampoco impunidad mientras esté ausente, porque pese a carecer con las herramientas legales completas hay jueces que en su probidad y honestidad toman en cuenta con objetividad el antecedente delictivo y lo sancionan con ejemplaridad. En todo caso cuando su honorabilidad esté amenazada utilizando la misma tecnología grabe inmediatamente al difamador y acuda a la autoridad correspondiente para que certifique el acto delictivo, hay jueces que están tomando en cuenta estos antecedentes para fundamentar su sentencia, recuerden que no hay delito perfecto, a la legislación le puede faltar el complemento de una norma jurídica, pero en un acto de justicia los elementos de veracidad serán contundentes para sancionar al infractor. A los ciudadanos le sugerimos proceder con sabiduría y asentar su denuncia, a los legisladores actuar con prontitud y crear leyes afines de acuerdo a los nuevos tiempos, el hombre evoluciona, las leyes también.Muchas Gracias.POST DATA: La conductora de Televisión Magaly Medina pasó varios meses en la cárcel, por ser un personaje público se sigue discutiendo a favor y en contra sobre la decisión de los jueces. En todo caso la moraleja es regular nuestra conducta de expresión e información.
La conductora de Televisión Magaly Medina pasó varios meses en la cárcel, por ser un personaje público se sigue discutiendo a favor y en contra sobre la decisión de los jueces. En todo caso la moraleja es regular nuestra conducta de expresión e información. Obviamente su caso fue a nivel televisivo que está regulado en nuestra legislación.

POR: MARCELINO ANTONIO AGAPITO MANCO

PODER POLÍTICO: Estamos en la época de la “revolución digital”, en un escenario de cambios y al frente de una avalancha de delitos de difamación mediante el uso del Internet, que conlleva a buscar establecer si existe o no una adecuada protección del bien jurídico honor en el Perú, tomando especialmente en cuenta la afectación del honor y la reputación de las personas.

¿QUÉ ES INTERNET?
Técnicamente, Internet no es una entidad física o tangible. Se trata de pequeñas Redes de Area Local (LAN o Local Área Network), Redes de Área Metropolitana (MAN o Metropolitan Área Network) y grandes Redes de Área Amplia (WAN o Wide Área Network),que conectan a los sistemas informáticos de miles de organizaciones en el mundo.
Puede ser usado como herramienta de acceso a información de contenido inmensamente valioso, con enormes alcances en el ámbito del arte, la cultura, la ciencia y el desarrollo personal. De igual modo la libre expresión, la educación y el comercio alcanzan hoy en día en el Internet un medio invaluable e interactivo a nivel mundial

El internet está dotado de un enorme potencial para afectar anónima y casi incontrolablemente la reputación de las personas, debido a que hace posible una difusión masiva, simultánea y de alcance global. Estas características parecen aún no estar identificadas apropiadamente en nuestro país, generando una confusión doctrinal respecto al concepto de medio de comunicación social.
Un estudio elaborado por la empresa Nielsen en abril de 2002 revela que en el mundo, mensualmente un usuario navega en el Internet aproximadamente 10 horas y 14 minutos, visitando unas 826 páginas en cerca de 47 Sitios Web. Pero eso es un promedio. Estudios de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Comercio Electrónico revelan que durante en los últimos 10 años el inernet pasó a ser el arma más sofisticada del desarrollo humano. Las principales razones son de orden educativo, comercial, laboral o simplemente recreativo. Sea como fuere, lo cierto es que ésta espectacular y veloz masificación en el uso de Internet ha venido aparejada por la reproducción OnLine de casi todos los comportamientos humanos, tanto de los más elogiosos como de los más repudiables.

LOS DELITOS CONTRA EL HONOR EN LA LEGISLACIÓN PERUANA
El Artículo 132 del Código Penal peruano, en la parte final se refiere a la agravante del delito de difamación cometido por medio de libro, la prensa u otro medio de comunicación social.
Este tipo de delitos tiene como elementos objetivos: que el agente atribuya a una persona un hecho, cualidad o conducta que perjudique su honor o su reputación, que exista la posibilidad de difusión y publicidad de las imputaciones, que el delito se cometa por medio de libro, prensa u otro medio de comunicación social (asimismo, este hecho se agrava si la difamación se refiere al hecho previsto en el artículo 131 del CP ) .

POSICIONES DE MAGISTRADOS, JUECES
Algunos magistrados pueden estar de acuerdo con que Internet integra la hipótesis agravada del artículo 132 del Código Penal ( cualquier otro medio de comunicación social.

Otros tendrán una respuesta decididamente negativa amparados en el principio de legalidad vigente en materia penal y de la interdicción de analogía in malam partem a él conexo. Las diferencias técnicas impiden cualquier posibilidad de extensión analógica a Internet. Prensa o impresos, para los fines de ley, son consideradas todas las reproducciones tipográficas o, de otra forma, obtenidas con medios mecánicos o físico-químicos, en cualquier modo destinados a la publicación.

No se refiere en modo alguno a las comunicaciones efectuadas vía Internet, ni mediante una interpretación extensiva, que de todos modos debe moverse en el ámbito del tenor literal posible de la norma.
Si se quiere equiparar el Internet a cualquier otro medio de comunicación social tendría que recurrirse a la aplicación analógica, fundamentada en la identidad de la ratio legis, prohibida en materia penal, pero basada en la profunda afinidad que las comunicaciones difamatorias vía Internet conllevan respecto a la comunicación a través de la prensa.

La confusión puede venir del lado en que Internet tiene como destino la difusión a un número indeterminado de personas y, de otro, el carácter de publicidad permanente y objetividad que, incluso en este caso, asume la ofensa, permaneciendo la comunicación denigratoria en el sitio web a disposición del público, ya que no es cancelada, con lo que puede ser fácilmente descargada al ordenador de cualquiera que se conecte al sitio web.
Análogas observaciones pueden efectuarse en materia de transmisiones televisivas o radiofónicas.

Al margen de las diferentes modalidades de transmisión, vía ondas en el caso de la radio o la televisión, o por cable (a través de la conexión telefónica y con el módem) en el caso de Internet, e incluso considerando la posibilidad de transmisiones televisivas a través del cable y telemáticas a través de satélite u ondas, en cualquier caso parecen mantenerse las diferencias técnicas, que impedirían cualquier posibilidad de extensión analógica a Internet.
Si bien se halla ausente una definición precisa de “transmisión radiotelevisiva” y la concreción del ámbito de aplicación de la relativa normativa es problemática –prescindiendo de las diferencias técnicas caracterizadoras de los diversos medios de comunicación– la palabra “servicio público “ o “servicio público esencial “ , a la cual se encuentran sometidas las transmisiones radiofónicas y televisivas , es lo que marca la diferencia con las comunicaciones en Internet.

La norma es que la difusión circular de programas radiofónicos vía aérea (ondas) o, a escala nacional, a través de hilo y de programas televisivos mediante ondas, o, a escala nacional, vía cable y con cualquier otro medio constituye servicio público esencial y con carácter de interés general, en cuanto viene a ampliar la participación de los ciudadanos y coadyuva al desarrollo social y cultural del país, de conformidad a los principios sancionados en la ley.
Este servicio es por lo tanto, competencia exclusiva del Estado.
La reserva competencial al Estado, justificada al menos originariamente sobre la base del presupuesto de la limitación de la banda de frecuencia disponible para la transmisión, conlleva que los sujetos privados puedan acceder sólo previa “concesión”. Internet es un medio de comunicación “democrático” e interactivo.
Internet es, en cambio, un medio de comunicación “democrático”, básicamente porque está a disposición de cualquiera con recursos relativamente modestos, consintiendo además en una relación interactiva entre quienes transmiten y quienes reciben.

Como elemento subjetivo el dolo o conciencia y voluntad de la realización del tipo objetivo. Adicionalmente el móvil o “animus difamandi” , elemento de tendencia interna trascendente , distinto a dolo , que implica la especial intención de dañar el honor y la reputación de una persona..

El honor, es un bien jurídico de por sí complejo e impreciso. No obstante ello, es casi consensual abordarlo desde dos puntos de vista: uno subjetivo y otro objetivo. El primero se refiere a la autovaloración y sentimiento de la propia dignidad, el segundo es lo que se denomina reputación y supone el aprecio que hacen otros de nuestra personalidad.

Los delitos contra el honor previstos en el Código Penal Peruano pueden ser realizados tanto comisiva como omisivamente, no admiten forma culposa, situación bajo la cual se les considera atípicos y no punibles por carecer de dolo. Es decir, requieren conciencia y voluntad para realizar el tipo objetivo. En la actual Legislación Peruana, son tres las conductas tratadas de forma independiente: Injuria, Calumnia y Difamación. De acuerdo al artículo 130 del Código Penal Peruano de 1991 el delito de injuria consiste en ofender o ultrajar a una persona con palabras, gestos o vías de hecho. Asimismo, el artículo 131 de la misma norma define la calumnia como la falsa imputación de un delito. En ambos casos se afecta directamente el honor subjetivo. Por el contrario, la difamación se orienta hacia el honor objetivo y se concreta en atribuir a una persona un hecho, cualidad o conducta bajo tres circunstancias vinculantes: a.- Perjudicar el honor o reputación.- Hacerse ante varias personas, reunidas o separadas y c.- Ser difundida. Además, la difamación puede comportar circunstancias agravantes previstas en el segundo y tercer párrafo del mismo artículo 132. La primera de ellas toma atención en la calidad de la imputación (si se trata además de una calumnia) y la segunda se ocupa del medio empleado (si se trata de libro, prensa u otro medio de comunicación social).
El artículo 133, identifica a las ofensas con ánimo de defensa judicial, las críticas artísticas y las apreciaciones en cumplimiento defunción pública, como conductas atípicas en lo referido a injurias y difamación. Por otra parte, el Código Penal Peruano desarrolla sólo para los casos de difamación lo que doctrinariamente se conoce como la “exceptio veritatis” en sus artículos 134 y 135.

Algunos doctrinarios precisan que “en principio es inadmisible la prueba de la verdad imputada y ésta es sólo producto de una condición excepcional”. Sólo se puede probar la verdad de las imputaciones cuando el autor ha actuado defendiendo causa pública o el ofendido es Funcionario Público, procesado por la justicia o así lo solicita en calidad de querellante. De darse este supuesto el autor quedará exento de pena.
Peña Cabrera puntualiza que”…el hecho que ha realizado el autor es típico, antijurídico y culpable, aunque el legislador por razones de política criminal, considere que no debe castigar”

La criminología moderna se ha visto súbitamente alimentada con la aparición de hackers, crackers, cyberpunks, phreakers, sniffersy otros sujetos que en base a sus conocimientos informáticos vulneran claves, acceden a bases de datos privadas, asumen identidades virtuales falsas, violan correspondencia electrónica, roban fondos de cuentas bancarias ajenas, distribuyen virus informáticos, pornografía infantil o mensajes de contenido difamatorio, calumnioso, injuriante y extorsivo.

Es muy poco lo avanzado, tenemos a Fidel Rojas Vargas que nos reseña que en el Perú, nuestro Código Penal vigente desde 1991 reguló -de modo pionero para América Latina-“las hipótesis de hurto electrónico, telemático y de abuso en el empleo de claves secretas. (Art.186 inciso3 del 2do. Nivel punitivo)”. Posteriormente, a iniciativa del Congresista Jorge Muñiz- el Congreso de la República aprobó en julio del 2000 la Ley 27309 y adicionó al Código Penal Peruano el Capítulo X sobre Delitos Informáticos tipificando dos nuevas figuras: Utilización y acceso indebido a bases de datos con fines delictivos múltiples y el Daño o sabotaje informático (artículos 207-A y 207-B respectivamente).

Pero éstos avances, siendo relevantes aún no son suficientes. En nuestro país ya se han presentado algunos casos de uso del Internet para afectar la reputación y el honor tanto de personas naturales como jurídicas, afectando especialmente a personajes públicos -siendo estos principalmente artistas, políticos y deportistas-
Por tanto, es urgente un análisis sistemático, especialmente por parte de nuestros legisladores, magistrados y penalistas a fin de identificar las características singulares del Internet desarrollado una posición doctrinaria y legislativa consistente para una adecuada protección del honor y reputación de las personas, derecho fundamental plasmado en normas supranacionales.
Me interesa remarcar una idea básica: “Internet se caracteriza por su no regulación legal o por la imposibilidad de ser normada localmente, conforme al ordenamiento jurídico de un Estado determinado. Internet no respeta límites geográficos y no reconoce fronteras territoriales o jurisdicciones estatales. Ella es “aterritorial”, y constituye una realidad virtual que teóricamente sólo podría llegar a regularse mediante Tratados Internacionales acordados por diversos Estados”

CONCLUSIONES
Tal vez sea útil reformar la normatividad para adecuarla a los tiempos de Internet, tratando de llenar el salto abismal entre la realidad normativa y medios de comunicación modernos.
Se requiere introducir una figura nueva y autónoma de delito de difamación en el artículo 132° del Código Penal peruano.
Textualmente se menciona “si el delito se comete por medio del libro, la prensa u otro medio de comunicación social…”
Se requiere enriquecer la norma con las nuevas modalidades de ejecución, respectivamente, de los “medios radiotelevisivos, telemáticos, audiovisuales o cualquier otro medio de difusión”,

En síntesis, el delito de difamación “por cualquier otro medio de comunicación social “subsistiría si es cometido a través de los medios comúnmente aceptados como la radio y la televisión, pero no es subsumible las transmisiones informáticas o telemáticas o las comunicaciones vía Internet.
Una reforma del artículo 132° del Código Penal, in fine, trataría de agotar las posibles variantes de actuación en este tipo de comportamientos delictivos mediante una amplitud de tal calibre que conjure la rápida obsolescencia causada por la eventualidad de ulteriores tecnologías innovadoras y hoy desconocidas, pero con el riesgo de colisionar con el principio de taxatividad y la prohibición de analogía.
Los países a partir de los años noventa han introducido o reformulado sus legislaciones creando o reformando los tipos penales dirigidos a controlar los nuevos comportamientos ilícitos, desarrolladas mediante el uso de sistemas informáticos y telemáticos. El Perú no puede quedar rezagado y los legisladores deberían trabajar en alimentar con elementos jurídicos más contundentes para llenar el gran vacío del sistema legislativo en la materia, lo cual no implica tampoco impunidad mientras esté ausente, porque pese a carecer con las herramientas legales completas hay jueces que en su probidad y honestidad toman en cuenta con objetividad el antecedente delictivo y lo sancionan con ejemplaridad. En todo caso cuando su honorabilidad esté amenazada utilizando la misma tecnología grabe inmediatamente al difamador y acuda a la autoridad correspondiente para que certifique el acto delictivo, hay jueces que están tomando en cuenta estos antecedentes para fundamentar su sentencia, recuerden que no hay delito perfecto, a la legislación le puede faltar el complemento de una norma jurídica, pero en un acto de justicia los elementos de veracidad serán contundentes para sancionar al infractor. A los ciudadanos le sugerimos proceder con sabiduría y asentar su denuncia, a los legisladores actuar con prontitud y crear leyes afines de acuerdo a los nuevos tiempos, el hombre evoluciona, las leyes también.
Muchas Gracias.

Marcelino Antonio Agapito Manco

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